El pasado día 13 de julio tuve ocasión de asistir al reestreno en Madrid de esta compañía en el antiguo teatro Calderón, hoy Häagen-Dazs, gracias a las invitaciones de Montse. Y me lo pasé de lo lindo. Ya conocía la obra por numerosos motivos, entre ellos que participé en varias funciones el pasado año en el Alcázar interpretada por Javier Veiga, eso además de haber hecho el personaje de Alfonso VII con La Farándula. Pero esta versión protagonizada por Toni González es colosal. La función saca todo el partido a los gags que hay en el texto y precipita todas las acciones con un único propósito: la risa continua.
Es verdad que el texto está entresacado del original de Muñoz Seca, sin embargo este requisito se olvida pronto en cuanto el espectador conecta con los personajes y la acción. La riqueza del vestuario junto al decorado recrean la envoltura ideal y los recursos técnicos propician una atención constante que, junto a la música primera, retrotrae al ambiente medieval.
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